El trasplante de médula.


En ocasiones es el único tratamiento que puede asegurar la curación total de algunas enfermedades de la sangre y en otras consolida los buenos resultados obtenidos durante el tratamiento habitual.

El objetivo que se pretende con él es la administración de quimioterapia y/o radioterapia a unas dosis muy superiores a las que ha recibido previamente a fin de eliminar todas las posibles células tumorales que pudieran quedar aún.

El problema es que son dosis tan elevadas que su médula ósea quedaría totalmente destruída y sin posibilidades de recuperarse por si misma.

Para resolverlo es preciso inyectarle a través de la vena las células progenitoras hematopoyéticas (células madre o células "stem") sanas de un donante. A pesar de que se le introduzcan a través de la vena, estas células tienen la capacidad de ir a la médula ósea, e injertar allí.

Existen 3 variedades de trasplante, dependiendo de la forma de obtener las células:

  • Trasplante de Médula Ósea:

    Se extraen las células de la médula ósea del donante en quirófano por medio de punciones (bajo anestesia general o epidural) en los huesos de la cadera y se le inyectan al enfermo por la vena al finalizar la quimioterapia o radioterapia.

  • Trasplante de Células "Stem" Periféricas:

    Tras estimular la médula ósea del donante para que salgan las células inmaduras a la sangre periférica, se le extraen de una forma muy sencilla en el Banco de Sangre a través de la vena, de manera similar a una donación de sangre. Posteriormente se congelan y se le transfunden al paciente tras la quimioterapia o radioterapia. Es una forma muy novedosa, aunque ya se tiene una gran experiencia con ella.

  • Trasplante de Células de Cordón Umbilical:

    Consiste en obtener células hematopoyéticas del cordón umbilical de un recién nacido inmediatamente tras producirse el nacimiento y, tras congelarlas, trasfundirlas posteriormente al paciente de forma similar a las otras modalidades. Es la forma de trasplante de más reciente introducción.

Según que la médula sana se obtenga de un donante o sea la obtenida del propio enfermo durante la fase de remisión completa de la enfermedad, distinguimos:

  • Trasplante Alogénico:

    Las células progenitoras a trasplantar proceden de una persona histocompatible a fin de evitar el rechzo del injerto, estando las mayores posibilidades de encontrar alguien idéntico entre los hermanos del enfermo, aunque sólo sucede en un tercio de los casos. En caso de no encontrar un donante adecuado entre los parientes es preciso iniciar la búsqueda internacional de un donante entre los miles de personas de todo el mundo que se han ofrecido voluntarios para donar médula ósea ("donantes no emparentados").

  • Trasplante Autólogo:

    Durante una fase de remisión completa de la enfermedad, se extraen parte de las células progenitoras del enfermo, se congelan y posteriormente tras administrarle las dosis elevadas de quimio o radioterapia, se la trasfunden de nuevo.

    Tiene la ventaja sobre el trasplante alogénico de que no existe la posibilidad de rechazo pues el donante es el propio enfermo, es técnicamente más sencillo y, es posible hacerlo en personas de hasta 60-65 aņos, aunque es menos eficaz para lograr la recaída de la enfermedad.